Un informe de UNICEF sobre la infancia y el cambio climático en México concluye que cerca del 90% de las niñas, niños y adolescentes del país están expuestos simultáneamente a, por lo menos, dos riesgos climáticos. El organismo advierte que esos impactos ya inciden de manera concreta y recurrente en la salud, la educación y el desarrollo de la niñez.
Riesgos y poblaciones más afectadas
El documento, denominado Índice de Riesgo Climático de la Infancia, ubica a México en el lugar 54 por la combinación de exposición a peligros y tensiones ambientales que vulneran a niñas, niños y adolescentes. UNICEF subraya que la carga no es homogénea: los hogares con menores ingresos concentran mayor vulnerabilidad.
- Las lluvias intensas y el calor extremo vinculan con mayores riesgos de enfermedad y mortalidad infantil.
- Los eventos meteorológicos extremos afectan la inscripción escolar, especialmente en etapas tempranas.
- La infancia menor de cinco años es particularmente vulnerable por su etapa de desarrollo físico y cerebral.
El análisis económico y sanitario que presenta UNICEF incluye estimaciones sobre mortalidad infantil: por ejemplo, asocia un aumento del 10% en la precipitación máxima acumulada durante cinco días con un incremento del 1.9% en la tasa de mortalidad infantil por enfermedades diarreicas, según los cálculos que recoge el estudio.
"El cambio climático no solo es una amenaza lejana para las generaciones futuras: este estudio confirma que casi todos los niños, niñas y adolescentes en México ya están expuestos a sus impactos, con efectos concretos y recurrentes en su salud, su educación y su desarrollo", dijo Maki Kato, Representante Adjunta de UNICEF en México.
Propuestas y uso de evidencia
UNICEF plantea que la evidencia del estudio debe orientar políticas públicas que protejan a la niñez frente a distintos fenómenos climáticos y que reconozcan a niñas, niños y adolescentes como actores en la construcción de resiliencia comunitaria. El informe enfatiza la necesidad de incorporar la voz de la infancia y focalizar acciones en los grupos más afectados por la pobreza y la exposición ambiental.
El estudio es público y, según la organización, aporta datos que sirven para diseñar intervenciones en salud pública, continuidad educativa y medidas de protección social dirigidas a reducir la vulnerabilidad infantil ante el cambio climático.