Una coincidencia que dio lugar a una tradición
Cada otoño, millones de mariposas monarca recorren miles de kilómetros desde Estados Unidos y Canadá hasta los bosques mexicanos para invernar. La coincidencia temporal entre ese arribo y las celebraciones del Día de Muertos en los primeros días de noviembre ha generado relatos y creencias en distintas comunidades indígenas.
En algunas poblaciones purépechas de Michoacán y entre los mazahuas del Estado de México, las mariposas se asocian con el retorno de los seres queridos que han fallecido: su presencia en los santuarios y en los alrededores de los panteones se interpreta como la visita de las ánimas durante la festividad.
La interpretación combina fenómenos naturales y prácticas culturales; la especie ofrece un referente visible —sus alas anaranjadas destacan entre los árboles— que se ha integrado en relatos locales sobre el vínculo entre naturaleza y memoria.
¿Qué elementos unen migración y celebración?
- El calendario: la llegada de las monarca ocurre en otoño, justo antes o durante las fechas del Día de Muertos.
- La visibilidad: los insectos forman colonias y manchas naranjas perceptibles en los bosques donde invernan.
- La cosmovisión: comunidades indígenas interpretan fenómenos naturales como manifestaciones vinculadas a lo sagrado y a los ciclos de la vida.
La relación entre la mariposa y las tradiciones ha sido abordada en trabajos recientes que analizan tanto el fenómeno biológico como su incorporación en relatos culturales. En su libro Un viaje que trasciende: Mariposas Monarca en un mundo en transformación, Estefanía Arellano Ordoñez explora cómo la migración de la especie se ha entrelazado con prácticas y creencias populares.
Para muchas familias, la presencia de las monarca suma un elemento sensorial y simbólico a las ofrendas y visitas a los cementerios: además del color y el movimiento, sus alas son asociadas con la luz y la esperanza en el periodo dedicado al recuerdo de los fallecidos.
El vínculo entre la mariposa monarca y el Día de Muertos es un ejemplo de cómo fenómenos naturales y tradiciones comunitarias se influyen mutuamente y configuran formas locales de expresar la memoria y la religiosidad popular.